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El ser sano

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Llevo años observando que a mi alrededor hay personas clínicamente sanas con el alma enferma. Y hay personas médicamente enfermas (leves, graves o simplemente inconscientes de su condición) con el alma fuerte, con un interior absolutamente limpio. Personas íntegras, con sólidos principios, personas buenas de las que uno aprende y con las que uno se construye.

Gozar de una buena salud es el mayor regalo que cualquier ser humano con cierta madurez podría desear. Y es cierto que muchas personas disfrutan de ello sin ni siquiera pararse a pensar en la suerte que tienen al no haberse construído sobre cimientos de cristales rotos. Personas sanas inconscientes de su fragilidad y sin afán de alarmar, bombas de relojería en muchos casos. Sí, me atrevo a afirmar que estar sano durante toda la vida es imposible.

No soy de dar síes rotundos a afirmaciones provenientes de instituciones (más bien soy de noes automáticos aunque sea por llevar la contraria) pero al leer «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.», no me queda más que estar completa y absolutamente de acuerdo. Es la definición del concepto “salud” expuesto por la OMS en 1948, definición tan rotunda que no ha variado desde 1948.

Sin embargo, creo que es complicado que un señor o una señora cuente con un equilibrio tan privilegiado y perfecto, como un reloj suizo. ¿Qué entendemos por salud? Quiero que en éste momento frenemos un poquito y nos paremos a pensar. ¿Cuál es mi concepto de salud? ¿Y los requisitos para que una persona se considere sana a ojos de los demás en la sociedad en que vivimos?

Damas y caballeros, sinceramente creo que la salud de la que se habla en los medios e incluso en en ámbito clínico es un concepto irreal, incompleto y difuso que alienta la desesperanza, el miedo y la inaceptación de uno mismo. La preocupación, la paranoia, las mentiras y la baja autoestima. Y podría seguir, pero no tengo tiempo.

Un dato reflejado en unos resultados de laboratorio, sea cual sea la patología con la que se asocie, debería servir como herramienta para ser conscientes de uno mismo, de nuestro cuerpo y poner remedio. Es nuestro derecho, el conocimiento de lo que pasa con nosotros. Y a muchos la posibilidad de enfermar y enfrentarnos a ello nos vuelve cobardes, como si nos dieran ganas de correr a algún sitio que no sabemos bien cuál es o aislarnos en una burbuja por no enfrentarnos a una realidad tan sencilla como una característica propia ya sea temporal o permanente.

Sin embargo no hay que perder de vista que la enfermedad física es una pequeñísima porción de lo que caracteriza nuestra vida comparado con otras informaciones que tenemos sobre nosotros mismos como quién soy, qué quiero en la vida, con qué apoyos cuento, mi historia, mis experiencias y todos esos motivos por los que era feliz antes de enfermar.

La enfermedad física, sea cual sea, no condiciona todos esos aspectos sobre los que nos hemos formado como personas íntegras, únicas y maravillosas y no debería condicionar nuestra forma de vernos a nosotros mismos.

Soy Fulanita, trabajo en tal sitio, gano… pues normal, tengo dos hijas, estoy enferma, soy rubia, me gusta el campo más que nada, ver a mi marido cuando duerme y los garabatos que mis hijas hacen por dibujos. Me gustan los abrazos de mi amiga Pepita y como hay personas con las que a pesar de no tener hermanos, me siento tremendamente conectada. Me gusta mi ciudad, y pasear, coger el coche y perderme, ver películas de llorar, pasar miedo en sitios oscuros, mis gatos, mis perros, reirme de gilipolleces y darme baños de horas. Y estoy enferma. Y me llamo fulanita. Y me quiero ahora igual o más que antes de estar enferma, porque como resulta que me quiero, ahora tengo la oportunidad de dedicarme más tiempo y cuidarme más a mi misma.

Mucho ánimo a todos aquellos y aquellas que han recibido una noticia regular respecto a su salud, se han asustado, han llorado y aun hoy les cuesta conciliar el sueño. Mucho ánimo en esta primera fase en la que van a estar un poco más perdidos y susceptibles. Que pase rápido y aprendan a ver las cosas desde otro ángulo poquito a poco. Y que pronto puedan decir eso que dice mi “compañero de juegos”: Estamos trabajando en ello.

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Written by mlhierro

agosto 5, 2010 a 10:56 pm

Publicado en Psicología, Salud

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